Como ya he mencionado antes, en esta mi, pero al mismo tiempo vuestra bitácora, estoy abordo de un transbordador espacial llamado "Nautlilius", es extraño pensar que todo empezó como un simple experimento, como un simple sueño, y al final todo se hizo un realidad... que al mismo tiempo que es real, parece completamente falsa, parece falta de coherencia, de sentido.
"Nautilius" fue dada a luz hace ya una buena cantidad de años, empezó como un proyecto experimental, solo una nave espacial mas... de esas que incluso no tienen suficientes expectativas como para ser lanzadas al espacio... recuerdo que era por eso del 2007 cuando "Nautilius" fue terminada de elaborar, era una nave austera, era una nave extraña, realmente, era una nave fea...
La cosa fue cambiando conforme los años pasaron, muchos científicos y hombres de negocios invirtieron hasta su ultimo aliento en esta nave tan extraña, "Nautilius", según el Profesor Vonsvarguen, era "La puerta a el destino"... Ahora no estoy seguro si es así... creo que el Nautilius no tiene siquiera un rumbo fijo, tal vez... literalmente, solo va hacia donde el destino lo lleve.
Para finales del 2008, la nave estaba lista para ser lanzada al espacio, estaba mas equipada que ninguna otra, era una pieza maestra de ingeniería moderna... el único problema es que nadie quería embarcarse en una nave espacial, que tenía literalmente como destino: "El destino", no se sabía si llevaría a Marte, Venus, Júpiter, Saturno, o a otro universo paralelo... solo se sabía que dirigía al destino...
A principios del 2009 me llegó una solicitud para abordar el transbordador espacial, no sabía que hacer, no sabía si subir, o si no, no sabía cuanto tiempo estaría dentro de esta misteriosa nave, no sabía a donde me llevaría con exactitud, no sabía siquiera si me pagarían algo por subir... solo sabía que era una nave, con destino al mismísimo Destino... pero.. finalmente, ¿Por que temer al destino, si al final, todos vamos rumbo a el?
Acepté, fui llamado a la estación espacial número 45, un grupo reducido de personas estaba ahí conmigo, no conocía a nadie, todos eran extraños, eran pintorescos y al mismo tiempo, monocromáticos, eran como ver una pintura nippona, todos anhelaban fervientemente el movimiento, la dinámica, pero al mismo tiempo que la anhelaban, ellos eran necesariamente inmóviles, tiesos, duros. El nerviosismo estaba mas que presente en el ambiente, el nerviosismo y la ansiedad nos carcomían a todos; recuerdo que en ese grupo de individuos inmóviles como la roca, y al mismo tiempo vivaces como la luz, había una artista, dibujante, pintora, que se yo, solo sé que ella era una artista, tenía la pinta de serlo, ¿habrá sido por las manchas de pintura en su falta que lo deduje?, ella tenía una mirada suave, reflexiva, compasiva, una mirada de esas que son necesarias en una amiga, también pude visualizar bien a un muchacho que, a pesar de no conocer a nadie, entablaba conversaciones con todos, como si de grandes amigos de tratase, era un muchacho alegre, se denotaba en su mirada... intimidante, pero alegre; al mismo tiempo, una muchacha que al parecer no hablaba tanto, miraba atónita aquella enorme nave a la cual pronto abordaríamos, tenía una mirada de sorpresa y de alegría, de infinita curiosidad, una mirada risueña, de esas que insitan a reír a carcajadas por el solo hecho de estar vivo, finalmente, un muchacho, de cabello rizo como las vueltas de una montaña rusa, y piel blanca como la misma leche, estaba aislado de aquel grupillo de personajes, parecía no querer hablar con nadie, tenía pinta de ser sabio, de ser listo, tenía esa pinta que da alguien culto, me pareció no solo interesante, me pareció inquietante. Sentía la necesidad de ir a hablarle... pero como se puede esperar de un extraño y subnormal escritorsucho, este no movió siquiera un pie... si.... creo que soy demasiado introvertido.
Los rostros brillantes, y al mismo tiempo apagados por la gran oleada de nervios que teníamos en nuestros interiores, tenían expresiones de asombro al ver que una enorme, enorme torre metalica salía de repente de el suelo, nuestros ojos quedaron atónitos, quedamos enmudecidos... ante nosotros, teníamos al "Nautilius".
No hay comentarios:
Publicar un comentario